Por: María Alejandra Romero Romero
Es preciso una mirada a lo que pasa después de políticas públicas "inclusivas" puestas e instituidas en el papel, cuando su aplicabilidad trasciende a la realidad. En el marco de los sucesos ocurridos en los últimos días en nuestro país, hemos visto un gran despliegue de ciudadanos en las calles, redes sociales y medios de comunicación nacionales e internacionales. Nada más preciso (según mi criterio personal) para preguntarnos cómo entendemos la diferencia en la construcción de la sociedad, puesto que una de las grandes falencias o debilidades de las políticas públicas es que el estado les desconoce o les invisibiliza cuando en el marco de acciones democráticas donde a través de los medios instaurados se manifiesta la inconformidad y se buscan acuerdos donde se tengan en cuenta las diferentes necesidades de su pueblo, se vulneran los derechos y se revictimiza a quienes han ganado espacios de participación históricos.
En el contexto del estudio de "Políticas públicas para la diversidad e inclusión" y el de estos días en las calles de nuestro país Colombia, sea este un llamado para seguir trabajando en procesos donde trascienda lo pactado por las instituciones gubernamentales para proteger los derechos de todos y todas en el día a día, y en la población en general. Puesto que las imágenes referenciadas a continuación parecen denotar que el trabajo que falta es formativo y comunicativo, para que el ciudadano de a pie, el de ruana, el joven, el niño, el anciano, la mujer, el profesional, los que viven en espacios rurales y urbanos, entre otrxs, reconozcamos y apliquemos dichas políticas que han llevado tiempo construir.
1. Zibechi, Raul. Camprubí, Berta. 22 Octubre del 2020. Minga indígena, negra y campesina en Colombia: romper el cerco, tejiendo con las iguales. El salto diario. Recuperado de: https://www.elsaltodiario.com/america-latina/minga-indigena-negra-bogota-campesina-colombia-romper-cerco-tejiendo-iguales-cric
La minga nace en el Perú prehispánico para sembrar y construir, pero ha sido resignificada en Colombia (y otros países) para defender territorios, derechos y vidas.
Como organización y principio, la minga ha servido en el Cauca –y más extensamente en Colombia– para sembrar, proteger los resguardos, construir puestos de salud, ejercer control pacífico sobre los territorios para impedir infiltración de grupos armados y hasta para liberar secuestrados e impedir tomas guerrilleras. Su origen se remonta, primero, a la organización laboral y social del Tahuantinsuyo (1450-1532 d.C.), donde constituía una de las diversas formas de trabajo colectivo para la redistribución y reciprocidad económica que desempeñaban las diversas comunidades que integraban el Imperio Inca, llamadas ayllu en quechua. (Mestre, 2021)




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